miércoles, 3 de septiembre de 2014

Seco, Seco...

Estoy aburrido y nada pasa por mi mente, solo es estar sentado aquí frente al monitor de mi computadora, con los dedos sobre el teclado, pensando y pensando. Luego llegan las distracciones: un olor delicioso a palomitas de paquete calentándose en el microondas, el celular con un sonido de una moneda o un objeto que cae en una mesa que me esta hablando, diciéndome que una vez más responda los mensajes, las personas de la calle platicando, gritando, el perro ladrando a kilómetros, los automóviles cruzando la calle, los colectivos tocando su claxon en la avenida enfurecidos de que la luz esta en siga, los vecinos que llegan al apartamento, el sonido que hacen al subir las escaleras, cada paso se escucha mas cerca, unas llaves tintineando y una cerradura abriéndose.
¡No creí que fuera tan difícil hacer esto! ¿quién lo diría? Además con un sueño terrible dándome zapes, un molesto hambre intermitente, un calor del asco y lo peor es que el ventilador esta a 3 pasos de mí.

De pronto un sonido estruendoso azota el cielo: ¿es eso un trueno? ¡Vaya! ¿Quién diría que iba a llover? Huele delicioso a lluvia, y ese olor penetrante a tierra mojada que entra a tus pulmones. De pronto aparece una ventisca de terror: las persianas se sacuden tenebrosamente, la puerta de madera empieza a rebotar estando cerrada, como si alguien intentara abrirla. De pronto el aire tumba los vasos de plástico sobre la mesa, las servilletas salen volando como hojas en otoño y comienzan a dar vueltas en el suelo por las corrientes de aire. Esto me da escalofríos. Todo por estar esperando qué voy a escribir… ¡ya lo tengo!

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