Estoy
aburrido y nada pasa por mi mente, solo es estar sentado aquí frente al monitor
de mi computadora, con los dedos sobre el teclado, pensando y pensando. Luego
llegan las distracciones: un olor delicioso a palomitas de paquete calentándose
en el microondas, el celular con un sonido de una moneda o un objeto que cae en
una mesa que me esta hablando, diciéndome que una vez más responda los
mensajes, las personas de la calle platicando, gritando, el perro ladrando a
kilómetros, los automóviles cruzando la calle, los colectivos tocando su claxon
en la avenida enfurecidos de que la luz esta en siga, los vecinos que llegan al
apartamento, el sonido que hacen al subir las escaleras, cada paso se escucha
mas cerca, unas llaves tintineando y una cerradura abriéndose.
¡No creí
que fuera tan difícil hacer esto! ¿quién lo diría? Además con un sueño terrible
dándome zapes, un molesto hambre intermitente, un calor del asco y lo peor es
que el ventilador esta a 3 pasos de mí.
De pronto
un sonido estruendoso azota el cielo: ¿es eso un trueno? ¡Vaya! ¿Quién diría
que iba a llover? Huele delicioso a lluvia, y ese olor penetrante a tierra
mojada que entra a tus pulmones. De pronto aparece una ventisca de terror: las
persianas se sacuden tenebrosamente, la puerta de madera empieza a rebotar
estando cerrada, como si alguien intentara abrirla. De pronto el aire tumba los
vasos de plástico sobre la mesa, las servilletas salen volando como hojas en
otoño y comienzan a dar vueltas en el suelo por las corrientes de aire. Esto me
da escalofríos. Todo por estar esperando qué voy a escribir… ¡ya lo tengo!
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